miércoles, julio 25, 2007

Ella

Ella era una de las cosas mas raras a las cuales le había echado el ojo de entre todas las cosas raras que flotan sin miedo en mi raro mundo. La conozco desde que soy lo suficientemente hombre como para saber que dos cosas así no hay en cada recoveco de mi vida, es decir desde que tengo dos ojos. De chico me arrebataron sin permiso ni aviso mi mágico chupete amarillo, al darse cuenta mis papis del tremendo sufrimiento mental al que sometieron a un niño de 5 años intentaron consolar mi pena con un pequeño y anatómico chupete azul, que en lo que a mí respecta era del todo y a simple vista muchísimo más que mundano y en nada parecido a esa maravilla amarilla. Desde ese día fui sometido constantemente al abandono... porque ingenuamente confíe en que se había perdido luego de bajar de un Citröen 13 B, irónicamente también de color azul, para quedarme a pasar la noche en lo de mi abuela Nelly. Este acontecimiento aparentemente de escasa o nula importancia fue el primero de los abandonos que sufrí, porque nunca pude entender ¿Porque esa maravilla había decidido irse de mi vida...? ¿Porque mi más querido tesoro había decidido dejarme atrás sin decir siquiera adiós...? Pero así fue, o al menos en mi cabeza de aquel entonces. Luego siguieron otros abandonos, pero sin duda este no solo fue el primero sino también uno de lo mas duro. De entre todos ellos algo aprendí y eso es, a no dejar que tales cosas se vayan sin antes por lo menos formar parte por un instante de nuestras vidas.
Mi primer recuerdo de Ella se remonta a un verano al cual no recuerdo, culpa seguramente de haber sido presa segura de su encanto, encanto de esos que te hacen perder todo interés en cualquier otra cosa que no sea la idea de ser objeto de su interés. Por supuesto que no lo fui. Lamentablemente no lo fui. Si hago un esfuerzo podría afirmar que debe haber sido algo así como 11 años atrás, pero en realidad el tiempo no interesa sino solo al objeto de dejar bien a las claras el impacto que produjo en mí su morena imagen inmaculada. De entre todas ellas, Ella claramente no resaltaba por ser la mas alta, de hecho era fácil perderla de vista en cualquier momento por ser muy chiquitita, pero si algo tenia que no podía dejar de encender mi imaginación, entonces esos eran sus dos maravillosos ojos coronados por una melenita corta color chocolate que quitaban ganas de ser solo su amiguito.
Seguramente ella nunca registró dato alguno de mi existencia no solo por ser feo, sino también por esos añitos de diferencia que transformaban todo en una fantasía perdida de verano de un pibe de 15 años. Lo cierto es que nunca olvidé gesto alguno de su cara, de hecho los conocía todos y cada uno de ellos, lo que hacia todo más difícil. Más difícil porque no podía ocultar que tenía en mí un maldito enamoramiento juvenil, de esos que no tienen razón empírica desde el momento en que ante las preguntas tales como ¿Hablaste alguna vez?, ¿Es amiga tuya?, O ¿Siquiera te conoce? La respuesta era siempre un rotundo y por sobre todo doloroso NO! En fin un enamoramiento juvenil, como diría alguna vieja, comentario molesto sobretodo por el adjetivo juvenil que viene a tirar por tierra todo sentimiento de madurez y dejar por entendido que esos enamoramientos nos llegaban y se nos iban a cada rato, y justamente por ser nada menos que unos mocosos. Sin duda yo no coincidía con lo que acabamos en acordar es un comentario de vieja. En lo que a mí parecer se dice, nunca dude de mi estado convaleciente.
Por supuesto la historia que hoy os presento sigue por el camino del “nunca ella supo de su caminar por este mundo”.
Los años pasaron y nuestras vidas no se cruzaron, en realidad nunca estuvieron ni cerca de estarlo. Yo creí olvidarla en brazos de nadie y de todas, pero estas cosas no son nada fáciles.
Salí mucho tiempo solo, salí mucho tiempo acompañado. Salí, me divertí y me aburrí. De ella no sabía nada, solo quedaban recuerdos de saberla la cosita más maravillosa a la que mis ojos pusieron asiento jamás.
Seguí creciendo y conocí por vez primera el amor, ese amor que las viejas dicen amor en serio. Este amor en serio no me trato de mejor manera que el amor juvenil. Este amor en serio de hecho me hizo conocer el dolor de en serio, por lo tanto mi signo en el amor es el del “no correspondido”. A cada uno el destino, el karma, el cosmos, la fortuna, la casualidad o lo que sea que se encargue de manosear nuestras cuerdas en la vida nos tiene preparado un obstáculo y a Dios le pido encarecidamente que nos depare una recompensa por tanta desdicha junta.
El obstáculo lo conozco, ahora de la recompensa no tengo noticia. Bah no lo sé a ciencia cierta, estos raros días me hacen ponerme a pensar un poco al respecto.
No hace mas de unos cuantos meses, las vueltas de los dados me pusieron frente a Ella una vez más. De más esta decir que las cosas no fueron planteadas de la misma manera, pero algo era siempre igual, con Ella cerca las ideas desaparecían. Lo que no era igual se refiere a lo que yo pensaba o entendía que era Ella, y en animo de ser breve digamos que no era lo que mis fantasías de amor juvenil gritaban en mi cabeza. Vivir y ser nativo de una de las tantas ciudades pueblo tiene sus ventajas para algunos y sus miserables desdichas para otros tantos. Se corría la voz cerca de mí de su vida nocturna, lo que en realidad no hace otra cosa en la cabeza de un veinteaniero que incrementar su interés en algunas cosas. Se corría la voz cerca de mí de su furibundo carácter, en pocas palabras de su irremediable mala onda, lo que en realidad no hace otra cosa en la cabeza de un veinteaniero que limitar su interés a ciertas cosas.
Es de esta manera que frente al interés que ahora se me planteaba y con las hormonas en niveles peligrosos me alisté en lo que imaginé no podía ser otra cosa más que una larga lista de candidatos, todos ellos unos rivales más complicados que los otros, intentando que Ella finalmente tomase nota de mi presencia en el mundo.
A primera vista las cosas eran como decían las malas lenguas, es decir su humor asustaba un poquito más que lo común. De hecho solo atiné a decirle algo encubriendo mi insolencia bajo el largo velo de la duda acerca de sí solo se trataba de una broma. La respuesta no se hizo esperar pidió auxilio a su amiga, pidió e imploro que no la dejasen a solas con este perfecto insolente. Con posterioridad, luego de haber perdido ya el miedo, no sentí que hubiese ya necesidad alguna de encubrir mis claras intenciones. Sin faltar a la verdad, lo cual es siempre importante en este tipo de revelaciones personales, no obtuve la respuesta que esperaba. La respuesta que esperaba no era curiosamente una invitación, sino un despido. Pero claro tampoco puedo decir que recibí una invitación.
Las salidas siguieron y con el correr del tiempo la respuesta fue siempre la misma, un NI, o al menos eso entendí. Ese tipo de respuesta no deja nunca tranquilo a un tipo como yo, pero por lo menos no me quito de un empujón de la cola de interesados.
Lo que realmente hace de mi situación un verdadero cuadro medico pseudo depresivo es la maldita incertidumbre. Por dentro no entendía como había recién salido de un pozo oscuro y húmedo para entrar a caer “sin necesidad” en una fosa a la cual no le encuentro fin. Mil y una veces me encerré en desesperación, producto de solo poder ser testigo y no parte en la aventura de sus maravillosos ojos. Pero la verdad es que no puedo como ya he dicho ni por un solo segundo faltar a la verdad, y de tan solo ser un mero espectador encontré mucho más que sus ojos. Con el maldito tiempo castigándome a mis espaldas creo haberme convertido en el único afortunado en ser testigo de todas sus maravillas. Al principio solo fueron sus ojos sumándose a ellos su perfecta y diminuta nariz, pero ahí no se termina sino que solo comienza, porque sí alguna vez tienes la fortuna de hacerla sonreír descubrirás un nuevo mundo. Creo que por estos días nada suena mas ridículo que las cosas que escuche acerca de ella, todo se explica fácilmente desde que los “rivales” solo fueron y son capaces de ver sus ojos y nunca de contemplar su infinita dulzura.
Mentir sería decir que yo tengo mucho más para dar que otros, pero de igual manera no haría otra cosa mas que mentir si no dijese que algo de mí en nuestra infinita galería de contraste no nos llamase. Es un hecho perdido en la incógnita saber sí esa canción escrita por mí un año antes de conocerla y obsequiada a sus lagrimas fue en realidad escrita desde un comienzo para Ella sin yo siquiera intuirlo. Más allá de la respuesta hay indicios que se me revelan en el solo saber que a Ella solo pude entregársela y nunca arrepentirme. El mensaje de la misma no es más que un ruego, pero al mismo tiempo tal vez sea un trecho del largo camino a la recompensa, que espero se nos devele mutua.
Es que solo en Ella encuentro una posible recompensa, solo en la magia de una tan deseada caricia suya creo poder volver a encontrarme. En poco tiempo ha sido tan fuerte la manera de filtrarse entre mis sueños, que se me hace por demás difícil no temer por mí. El miedo solo hace que mis visitas cada vez sean menores en su frecuencia. El miedo al SI tanto como el miedo al NO. El miedo a equivocarme. El miedo a descubrir que solo sigo siendo víctima de amor juvenil o tal vez peor... de un amor en serio.

3 comentarios:

Pequeniño dijo...

todo por un chupete, y si...
el querer volver todo el tiempo a lugares donde uno fue feliz quizas no permite encontrarlo ahora.

Pero bueno , tambien es como una cafua donde nada puede pasarle a uno.

Amiguito!: usa protector solar!

http://youtube.com/watch?v=XrlQmXu4XQ4

Anónimo dijo...

Me gusta loco... tiene algo tu forma en la hoja, tiene como un humor a medias acido que se mezcla con un poco de romanticismo. Suena algo asi como a negarse a bajar los brazos a pesar de las heridas, y cortas lo meloso con lo tragicomico. Segui posteando, quiero más.

Anónimo dijo...

Citroen 13 B??? Si es un chiste es genial.